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5 féticas de David, anunciando en sus salmos la muerte del Mesías; otras las endechas de Jeremías, llorando la ruina de Jerusalem, y la esclavitud del pueblo, en sus admirables lamentaciones: elegía la mas patética y la mas sublime, que se ha escuchado en todos los siglos: ya

la Iglesia exhorta directamente á sus hijos á penitencia, repitiendo aquellas penetrantes palabras: “Jerusalem, Jerusalem, conviértete á tu Dios;" ya en fin parecen oirse las voces de las piadosas mujeres que asisten al Calvario. El ruido que se hace al ocultar la última luz, recuerda el terremoto que sucedió inmediatamente á la muerte del Salvador, cuando cumplidas las profecías, se rasgó de alto á abajo el velo del templo, se conmovieron los montes, y, abiertos los sepulcros, resucitaron los muertos.

El jueves santo está consagrado á la institucion del Santísimo Sacramento de la Eucaristía: sacramento todo de amor, en que el Salvador se entregó sin reserva á los hombres, hasta la consumacion de los siglos, en los mismos momentos en que ellos se ocupaban con mas empeño de prepararle la cruz y los tormentos. El que quiera rastrear algo de los sentimientos de Jesus para con los hombres, puede leer atentamente la plática que dirigió á sus discípulos en aquella misma noche, despues de la cena legal, que refiere San Juan en los capítulos XIII á XVI de su evangelio. Ella es un mandamiento de caridad perfecta, y es, por decirlo así, el testamento ó última voluntad de Jesus respecto a los hombres; es el cumplimiento entero de la ley, y el resú

. men de toda perfeccion. En las palabras que contiene está cifrado todo el espíritu del cristianismo, resultando de aquí que no puede haber verdadera religion, verdadero culto, ni verdadera caridad, sin este sacramento de vida.

Los oficios de este dia, se componen de varias partes. La primera estaba destinada a la absolucion de los penitentes públicos, que comenzaban sus penitencias el miércoles de ceniza, de que hemos hecho mencion en otro artículo. El obispo, revestido de sus vestiduras pontificales, acompañado del clero recitaba en medio del coro, puesto de rodillas, los siete salmos penitenciales, y dirigiéndose despues á los penitentes, que estaban fuera, les hacia una afectuosa exhortacion; y pidiendo á Dios por su salud eterna, les daba solemnemente la absolucion, incorporándolos de nuevo al cuerpo de los fieles, de que habian estado separados. Habiendo cesado en la Iglesia, por justas causas, las penitencias públicas, cesó tambien esta ceremonia, mas no la costumbre de comulgar en este dia, que aun se conserva en muchas corporaciones, y en un gran número de almas piadosas, y que la Iglesia quisiera hacer general, á todos sus hijos.

Comenzaba despues la misa solemne, como comienza ahora. Al cantarse el Gloria in excelsis Deo se tocan las campanas, en señal de regocijo, y callan despues, hasta el sábado santo, permaneciendo tres dias en silencio, en señal de duelo. En la epístola enseña San Pablo á los fieles de Corinto, cómo se deben llegar a la Sagrada Mesa; y en el Evangelio, refiere San Juan el modo y circunstancias con que Jesucristo lavó los piés á sus discípulos. Antiguamente, los que asistian á

á los convites, se reclinaban en unos lechos, puestos a la orilla de la

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mesa; y para no mancharlos, con el polvo de los piés, cubiertos solo de sandalias, los hacian lavar por los criados, y aun ungirlos con un güentos y aromas preciosos. Teniendo presente esta costumbre, se comprende muy bien, por qué la mujer pecadora, ungió en otra ocasion los piés del Salvador; el cual dió aquí un ejemplo sumo de humildad, haciendo oficios de criado, enseñando así, que el abatimiento propio y la limpieza de los afectos es la disposicion mas propia, para recibir con fruto su adorable cuerpo. En esta misa se bendicen los Sagrados Oleos, destinados para los niños que nacen, y para los enfermos que mueren: el sagrado Crisma se nos imprime en el bautismo, y el Santo Oleo al acercarnos á las puertas del sepulcro. Concluida la misa se deposita en un sagrario, destinando espresamente á este intento, una forma consagrada, que es la que se consume en los oficios del dia siguiente. Este depósito del cuerpo del Salvador, representa al vivo su prision y sus padecimientos, ante los inicuos jueces, á cuyos tribunales compareció. La Iglesia quiere en estas preciosas horas reparar aquellos agravios, tributándole toda clase de adoraciones.

Despues de la misa se desnudan los altares, en señal de afliccion, permaneciendo así, hasta el sábado siguiente, y en algunas partes se les lava ó rocía con vino y agua, para significar lo que se hizo con el cuerpo del Salvador difunto, que fué á un mismo tiempo víctima y altar, por la redencion del género humano.

Los oficios de este dia se terminan con la ceremonia del lavatorio, renovando la accion de Jesucristo, de que ya hemos hecho mencion. Abraham en su tienda lavó los piés á tres peregrinos, que despues conoció ser tres ángeles: Jesucristo los lavó á sus discípulos, entre ellos al que lo iba a entregar: actualmente las personas constituidas en dignidad eclesiástica y civil, los lavan á los pobres, imágen del mismo Jesus, que ha querido ser representado por los pequeños y no por los poderosos de la tierra. ¡Oh cuán grande aparece la religion, haciendo que en este dia los papas y los reyes, se postren a los pies de los mendigos! Este solo hecho, habla mas al corazon y á las costumbres, que cuantos tratados de moral escribieron los mas famosos filósofos de la antigüedad.

Los oficios del viernes santo respiran una tristeza, una compuncion, una augusta solemnidad, mas fácil de sentirse, que de espresarse. El pueblo de Jerusalem conmovido, los sacerdotes y escribas agitados, los jueces ó parciales, ó vendidos al poder y al temor, y Jesus entregado á toda especie de injurias y malos tratamientos; he aquí los recuerdos que la Iglesia ofrece á la consideracion de los fieles. Este dia está esclusivamente consagrado a la memoria de nuestra redencion. Los oficios que en él se practican, vienen de una remota antigüedad, y bien dignos son de que los examinemos, aunque sea con suma brevedad.

La primera parte de ellos comprende dos lecciones, una del profeta Oseas anunciando la conversion de su pueblo, y las misericordias del Señor, y otra del Exodo en que se prescribe el modo de celebrar la Pascua y de inmolar el cordero, figura de Jesucristo en la cruz; estas lecciones están interpoladas con algunas oraciones, y despues de ellas se

canta la Pasion segun el Evangelio de San Juan, testigo presencial de los hechos que refiere. .

La segunda parte se compone de ciertas oraciones solemnes, que solo se recitan este

dia, y que se cree con fundamento que son de institucion apostólica. El sacerdote, colocado á un estremo del altar, y arrodillándose á cada oracion, pide: 1.° por toda la tierra, y por la exaltacion y paz de la Santa Iglesia: 2° por el Sumo Pontífice: 3.° por los prelados diocesanos: 4.por todos los ministros eclesiásticos y por los fieles: 5.0 por el magistrado supremo en el orden civil: 6.° por los catecúmenos: 7: porque el pueblo cristiano se vea libre de todos los males espirituales y temporales: 8. por los herejes y los cismáticos: 9o. por los judíos: 10. por los paganos y los idólatras.

La tercera parte está dedicada á la adoracion de la Santa Cruz. Terminadas las oraciones antecedentes, el coro y los diáconos se acercan de dos en dos, con los piés descalzos á adorar este signo de nuestra redencion, despues de haberlo mostrado al pueblo, desde el altar, cantando en alta voz: He aquí el leño Santo de la Cruz, de que estuvo pendiente la salud del mundo; á que responde el coro: Venid y

adorémosle. Mientras se procede á la adoracion canta el coro:

Cruz, árbol el mas noble y señalado
Entre cuantos la selva ha producido
En hoja, flor y fruto sazonado,
Y en su bello matiz y colorido:
Dulces clavos sostiene, dulce leño,
El dulce peso de mi dulce dueño.

1

HIMNO.
Cante la voz, y aplauda la gloriosa
Victoria del certámen mas sagrado:
Diga de la Cruz santa y misteriosa
El trofeo mas noble y señalado:
Y cómo el Redentor del mundo entero
Venció, sacrificado en un madero.

El Supremo Hacedor, compadecido
Del engaño de Adam, que desdichado
En la muerte incurrió, porque atrevido
Del fruto mas fatal comió un bocado;
Un árbol señaló, que el desempeño
Fuése del grave daño de otro leño.

De la salud el órden requeria
Esta obra de piedad tan escelente,

1 Traduccion de Rigual.

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Para

que el arte al arte y osadía
Burlase del traidor mas insolente;
Y allí se remediase nuestro daño,
Donde hirió el enemigo con su engaño.

Cuando el tiempo sagrado y misterioso
Se cumplió como estaba prevenido,
Fué enviado del alcázar majestuoso
Del Padre celestial su Hijo querido,
Y nació por los hombres, hecho humano,
Del vientre de la Virgen soberano.

Llora, gime, solloza el tierno infante
En un duro pesebre reclinado:
La Vírgen pura y Madre mas amante
Empaña el cuerpo hermoso y agraciado,
Fajando con amor y con cariño
Los bellos pies y manos del Dios niño.

El Redentor del mundo enamorado
Los seis lustros habia ya cumplido,
Cuando para pagar nuestro pecado
Quiso ser a las penas ofrecido,
Siendo sacrificado cual cordero
De la Cruz sacrosanta en el madero.

Mira al mas inocente maltratado,
Gustando amargas hieles en bebida,
Con lanza, espinas, clavos traspasado,
Manando sangre y agua por

la herida. En este mar de gracias tan profundo Se lava de sus manchas todo el mundo.

Dobla tus ramas, árbol elevado:
Tus entrañas ablanden su dureza;
Sea el rigor nativo mitigado,
Que próvida te dió naturaleza.
Y los miembros del Rey mas escelente,
Trátalos mas benigna y suavemente.

Tú solo fuiste digno y mereciste
El que en tí se ofreciese el sacrificio,
Ser arca, y preparar al mundo triste,
El puerto en que evitaste el precipicio:
La sangre del Cordero, mas sagrada,
Te roció de su cuerpo destilada.
Sea á la Trinidad

suprema dado Honor, gloria y aplauso sempiterno,

Igual al Padre, é Hijo mas amado,
Igual al Paracleto coeterno:
Al nombre del que es uno, siendo trino,
Rinda el orbe loor el mas divino. Amen.

por lo

Termina esta parte y concluyen los oficios, consumiendo el sacerdote la sagrada forma, que consagrada desde el dia anterior se depositó en el sagrario ó monumento, quedando allí espuesta á la adoracion de los fieles.

La pasion de Jesus está consignada con todas sus circunstancias en la narracion de los evangelistas; pero tambien cosa admirable! está predicha con las mismas circunstancias por los profetas, especialmente por Isaías. Véanse algunos de sus rasgos.

“¡Ay! ¿quién ha dado crédito á mi vaticinio? ¿A quién se reveló el “ Mesías, fortaleza del Señor? El Mesías creció á los ojos del pueblo

como una planta humilde, como una raiz en tierra seca: no era de

aspecto bello, ni lleno de esplendor. Lo hemos visto (dicen las gentes) y nada hay en el que atraiga los ojos, ni llame la atencion. Era

despreciado, y desecho de los hombres: varon de dolores y acostum“ brado á padecer: su rostro estaba cubierto de vergüenza y afrentado,

que no hicimos caso de él. Cargó sobre sí nuestras dolencias, y cargó nuestras penalidades, y nosotros le tuvimos por un leproso, “ herido y humillado por la mano de Dios. Herido fué

por nuestras iniquidades, y despedazado por nuestros delitos: el castigo de que “ debia nacer nuestra paz cayó sobre él, y sus llagas han sido nuestra “ salud.... cargó sobre sus espaldas la iniquidad comun, se entregó “ voluntariamente al sacrificio, fué conducido á la muerte, como ove

ja que va al matadero, y mudo estuvo delante de sus verdugos, co“mo el cordero delante del que lo esquila. Al fin, sometido a toda “ clase de opresiones, y á una inicua sentencia, fué levantado en alto,

y arrancado de la tierra de los vivos, para expiar las maldades de su “pueblo." Nada se puede dar, en punto á profecías, mas decisivo que este pasaje, á que los intérpretes judíos han buscado quiméricas espli

á caciones, atormentando sus ingenios, y tomando al fin el partido de guardar silencio.

Los oficios del sábado son los mas dilatados de la Semana Santa, pues que forman la vigilia de la Pascua, rica en ceremonias. En otro tiempo se unian al oficio de la fiesta siguiente, comenzando depues de nona, ó al ponerse el sol, y terminando en la madrugada del domingo. Así se esplica, por qué empiezan encendiéndose en ellos las luces, y terminan con una misa solemne, que se celebraba antes a la hora misma en que Jesucristo salió triunfante del sepulcro. En estos oficios se bautizaban los catecumenos, dispuestos ya para entrar a la comunion de los fieles. La costumbre de hacer estos oficios de noche, se varió en la Iglesia latina, desde que comenzaron a celebrarse despues de la hora de tercia; pero todavía subsiste entre los griegos, que ocupan en ellos una gran parte

de la noche. Las divisiones de que se componen son las siguientes.

LA CRUZ.TOMO 1!.

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